viernes, 8 de septiembre de 2017

Jonathan Ernesto Bonilla Romero

Por: Judith Molina

Latinoamérica alberga a El Salvador y éste a Santa Rosa de Lima, ciudad que vio nacer a Jonathan Bonilla, un joven estudiante de Ciencias Jurídicas en la Universidad de Oriente (UNIVO), quien a lo largo de su vida con esfuerzo ha realizado cursos y diplomados, en diferentes universidades de los Estados Unidos, Suiza y otros países.


Desde niño se fijó metas, y el tiempo le sorprende con los resultados, “creo que la vida me está dando lo que no había pensado; sin embargo, no me puedo quejar, algunas metas puedo decir que satisfactoriamente las he logrado, pero dependiendo de las realidades que nos enfrentamos llegan metas más ambiciosas y progresivamente, por etapas usualmente he cumplido muchas de ellas” sostiene Bonilla.

Asimismo, la oportunidad de formarse en una Universidad llegó, “estudiar en la Universidad de Oriente es la mejor opción que pude tomar, porque es una mezcla de aprendizaje y una serie de valores que se practican, en esta universidad creen en el potencial del estudiante, no somos simples códigos de barras, sino humanos que queremos superarnos y que se nos da la oportunidad de destacarnos en lo académico, el arte, la cultura, el sentido humano”.

Además, la característica de liderazgo, lo ha puesto en la presidencia del Club de Leones, “gracias a Dios y mis compañeros leones han confiado en mí para el cargo, he tenido que poner de mi parte, tratar de hacer las cosas en lo mejor posible, aunque no soy carismático; pero cuando haces lo correcto, aunque se presenten mil excusas no se puede renunciar, ya que se entiende que es la mejor forma de realizar cada acción”.

De igual forma, el servicio a los demás es un arte que pocos desarrollan, para Bonilla es sinónimo de motivación y el Club de Leones es una vía para ayudar a quien lo necesita e incentivar que más personas se involucren en las buenas obras “en el club de leones nos beneficiamos todos, por una parte las personas a quien llevamos ayuda, desde estudiantes universitarios, niños huérfanos, adultos mayores de asilos, personas con problemas de salud, hospitales nacionales, nuestro medio ambiente, otras ONGs especialmente las formadas por jóvenes con gran vocación de servicio; lo hacemos cumpliendo lo que nuestro señor Jesucristo nos mandó: Amarnos los unos a los otros

También, en la actualidad se dedica a diferentes actividades, las cuales desempeña con entusiasmo, “soy comerciante, me ocupo en mis estudios de la carrera, soy coach de liderazgo en el Programa de Honor de la Universidad de Oriente, presidente de Club de Leones, entre otras responsabilidades

Quien lee se crea un mundo amplio de conocimientos, los libros que abren el apetito de la lectura en Jonathan, son de autoayuda y de suspenso judiciales de Jonh Grisham.

Es indispensable relacionarse con los demás, por lo que se debe respetar, pero elegir a las personas “no me gusta la negatividad, la oposición al bien común y la envidia”

Por otra parte, la mayoría de jóvenes viven la adrenalina por lo que se atreven a realizar diferentes acciones, “Conducir vehículo de automotor sin saber conducirlo, es lo más atrevido que he hecho en mi vida”, reconoce entre risa.

Se dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, Jonathan ya visualiza la dama ideal, “debe ser disciplinada, temerosa de Dios, fiel, leal...” concluye.

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